PRONUNCIAMIENTO 23/26
FORO FEDERAL DE GÉNEROS Y DIVERSIDAD SEXUAL FAAPSS.
Este 8 de marzo nos encuentra en un contexto profundamente adverso para
las mujeres y las disidencias en la Argentina, una realidad que se replica a lo largo y
ancho de Nuestra América. Asistimos al avance de sectores de tinte fascista que,
ocupando espacios de poder, impulsan políticas abiertamente antifeministas.
En Argentina, bajo el gobierno nacional conducido por Javier Milei y el
espacio político La Libertad Avanza, y en articulación con distintos gobiernos
locales, el desfinanciamiento y desmantelamiento de las políticas sociales se ha
profundizado. Las políticas públicas de promoción, prevención y protección de
derechos han sido debilitadas o eliminadas, dejando a miles de mujeres y
diversidades en mayor vulnerabilidad.
Las reformas en curso precarizan las condiciones de vida del pueblo en su
conjunto, pero impactan con particular crudeza sobre mujeres e identidades
feminizadas. El ajuste sobre las políticas de cuidado y el cierre de dispositivos
territoriales trasladan aún más responsabilidades a quienes históricamente
sostienen la reproducción social. Allí donde el Estado se retira, la sobrecarga recae
sobre nuestros cuerpos.
El avance de un modelo extractivista que habilita nuevas formas de despojo
y violencia profundiza desigualdades y empobrece territorios. No es casual que
donde se intensifican las lógicas depredadoras también recrudezcan las violencias
sobre los cuerpos feminizados.
Según datos del Observatorio Mumalá, en los dos primeros meses de 2026
se registraron 36 femicidios: una muerte cada 39 horas. No son hechos aislados.
Son la expresión extrema de desigualdades estructurales que se agravan cuando el
Estado abandona su responsabilidad indelegable de garantizar derechos.
El Trabajo Social es una profesión históricamente feminizada. Somos, en
nuestra enorme mayoría, mujeres e identidades feminizadas quienes sostenemos
cotidianamente las políticas sociales, los dispositivos territoriales y las redes
comunitarias. La precarización y el desmantelamiento no nos son ajenos: nos
atraviesan como profesionales y como sujetas políticas. También nuestros cuerpos
cargan el desgaste de sostener lo que otros retiran.
Es por ello, que el #8M no es una conmemoración simbólica, es una jornada
internacional de lucha que nos convoca a denunciar los retrocesos, pero también a
reafirmar nuestras convicciones. Sin políticas públicas con perspectiva de género no
hay igualdad sustantiva. Sin igualdad sustantiva, la democracia se empobrece.
En tiempos de hostilidad, fragmentación y discursos de odio, elegimos
sostener el cuidado como práctica política. La ternura no es ingenuidad, es una
forma de resistencia frente a la deshumanización. Abrazarnos como colectivo
profesional, acompañarnos y sostener posiciones comunes es también defender la
vida.
PRONUNCIAMIENTO 23/26




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